miércoles, 10 de enero de 2018

Casa Cornelio, de Sevilla.


La taberna "Casa Cornelio"
Todavía, se sigue hablando en Sevilla, de la famosa taberna  "Casa Cornelio"; sí, la del barrio de la Macarena, esa que destruyeron a cañonazos en Julio de 1931, porque decían que allí se reunía los comunistas. Bueno, pues como supongo que ya todos conocéis más o menos la historia,  hoy, sin entrar mucho en detalles sobre este trágico suceso, les voy a contar la verdadera historia de esta popular Taberna, y de la familia Cornelio Mazón.
La célebre taberna, en 1911, año de su inauguración.
Primero, dejar claro, que la "Taberna de Cornelio" nunca fue de Cornelio, aunque Cornelio le diera el nombre.
Cornelio Mazón, que así se llamaba, tenía su tienda en un caserón grande y viejo de la Macarena. Como en la casa sobraba sitio y Cornelio (que atendía exclusivamente a su negocio) necesitaba ingresos, solía alquilar estancias para reuniones, mítines o conferencias.
Que se sepa, Cornelio nunca se preocupó de política, dándole igual blanco que negro; no así su hijo Ramón (el mayor de los cinco hermanos que entonces eran los dueños de la todavía llamada "Casa de Cornelio", y dirigente del negocio).
Había entonces en Sevilla un vendedor ambulante de castañas, por cierto muy popular por su pregón, que era de aquellos floridos pregones degenerados en las zarzuelas andaluzas. El tal castañero muy conocido en el barrio por su pregón, lo era peor por sus ideas, de un anarquismo recalcitrante y furibundo.
Con este vendedor hizo Ramón a los catorce años una amistad estrecha, departiendo con él horas y horas, y oyéndole embobado cuando el castañero hablaba de una tierra de promisión, en que todos habíamos de ser iguales. (No se le ocurría a Ramón, que todos no podíamos vender castañas).
Cierto día, en el barrio de la Macarena dejó de oírse el pintoresco estribillo del castañero: "¡Yevo una confitería!; ¡Que castañas más durse!; ¡Pasteles son!"....
Coincidiendo con la falta del castañero, notó el buen Cornelio la falta de diez duros en el cajón de la tienda, y la ausencia de su hijo. En efecto, pronto se averiguó lo sucedido: al viejo castañero anarquista, en una de esas redadas de la policía por revueltas sociales, lo habían metido en la cárcel, y su amigo, el revolucionario Ramón, con sus catorce años y los diez duros hurtados al padre, se había ido a llevarle al castañero tabaco y dinero a la prisión. Desde entonces menudearon los hurtos, siempre para cosas parecidas.
El hijo de Cornelio, Ramón Mazón, atendiendo la taberna.
Ramón se significó bien pronto, como sindicalista, y por ello sufrió persecuciones, conducciones, registros domiciliarios y encarcelamientos numerosos, hasta que llegó Primo de Rivera, en cuya época de dictadura, Ramón, dejó de ser sindicalista a causa de lo que él llamaba, claudicación cobarde de su partido.
Después, con el tiempo, se fue acostumbrando a su vida de martirologio político, y para él las asechanza de la policía, las conducciones por la Guardia civil y los registros en su casa, eran plato del día, especialmente desde el año 19 hasta el 24, durante los cuales pasó más tiempo en la cárcel, que en su casa.
Muerto el padre, los cinco hermanos, Ramón, Paco, Manuel, Pepe y María Mazón, se establecieron en una casita de la Macarena, que era una reducida y destartalada carbonería, y que ellos convirtieron en una tiendecita de bebidas y comestibles, reformada poco a poco, hasta convertirse en un alegre colmado.
Desde que dejó Ramón de ser sindicalista, se dedico solo a los negocios, llegando a tener tres establecimientos similares en distintos sitios de la capital, pero, el que le derribaron en la Macarena, que seguía siendo conocido como la Taberna de Cornelio, era la base de todo. A la sombra de su crédito, tan arraigado, fomentaban los otros establecimientos tomados en traspaso. Pagando por todos como industriales que eran, 900 pesetas trimestrales de contribución. Solo por la tabernita derribada, pagaba 280 pesetas.
Políticamente, quien más se significo de toda la familia, fue Ramón, y si acaso, su hermano Paco, que era el encargado de la taberna de la Macarena, y el único detenido después de los cañonazos, y liberado a los pocos días a petición de su hermana María; ya que Paco se había afiliado al partido Republicano y era socio de la Tertulia Republicana de Sevilla, y gran admirador del ministro señor Martinez Barrios, como era sabido por todos los convecinos del barrio.
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Conocido todo esto, comprenderán mejor la situación social que se vivió durante esa trágica semana sevillana. Días de angustia y de dolor, con una Sevilla que estuvo sometida a la tiranía de elementos perturbadores, contra el legítimo Gobierno de la República. Un Gobierno, intentando guardar el orden y la paz social, como era su obligación, y que por la extraordinaria gravedad del momento, a veces se excedieron; y en medio del duelo, un pueblo, con víctimas inocentes que cayeron en el fragor de la lucha, ajenos a ella.
En la mañana del 23 de Julio de 1931, la Segunda Batería del Regimiento de Artillería Ligera numero 3, mandada por el capitán D. Miguel de Torre Delgado, se instalan en el campo del hospital.
Al mediodía, los cañones ya apunta a la taberna, cargados con proyectiles de 75 milímetros.
Y la taberna fue destruida, por ser considerado un punto de reuniones clandestina de comunistas; cuando la "Taberna Cornelio", según Ramón Mazón, carecía hasta de cuarto para ello. Allí estaba todo en la calle y a la luz del día; cierto que solían concurrir comunistas, como también paraban los cofrades de la popular Hermandad de la Macarena, y como iban algunos médicos y muchos estudiantes de medicina del Hospital.... Y todo el que quería.....Añadía Ramón, que las pérdidas fueron de unos veinte mil duros. Solo en existencias había allí de treinta a cuarenta y cinco mil pesetas....... Fue todo tan repentino, tan inesperado, sin oportunidad de poder alegar o de recurrir a alguna ayuda, para dar los pasos necesarios y evitarlo.....sentí el primer cañonazo, desde una de mis otras tiendas, pregunté inocentemente ¿que ha sido eso?....  ¿un tiro?, ¡es que están bombardeando la taberna!, y desde el segundo cañonazo, los sentí todos aquí dentro, poniendo su pálida mano en el pecho.
La taberna recibe los primeros impactos.
Los daños producidos en la Casa Cornelio por el cañoneo, dieron lugar al hundimiento del edificio.
Estado en que quedó la casa Cornelio, de la calle de Bécquer, 1, barrio de la Macarena, después de ser bombardeada por la artillería.


Dedicado con todo cariño y agradecimiento, a tres amigo, Antonio Jimenez, Fernando Rivero y José Carlos Martinez, todos ellos excelentes profesores, que en su día colaboraron con este blog, y a los que les debo una visita desde hace ya bastante tiempo,  para que sepan que no me he olvidado de ellos, y que si Dios quiere, pronto la haré. Un fuerte abrazo.

sábado, 30 de diciembre de 2017

Fotos antiguas de Vélez-Málaga y Benamocarra, (Málaga)

Vélez-Málaga, (Málaga)
Ciudad de 24140 habitantes según el censo oficial de 1910, situada a 35 kilómetros de la capital de provincia. La vega que riega el río de Vélez, es excelente para toda clase de cultivos. La riqueza agrícola de la comarca es muy considerable, debiéndose principalmente a la producción de pasas y a la de aceite de oliva. La caña de azúcar proporciona también buenos rendimientos y se exporta gran cantidad de frutas de todas clases.
Contaba con numerosas fábricas de diversos artículos, principalmente de aceite, de jabón, de harinas, de aserrar maderas, de azúcar, de aguardientes, de tejidos de lino y cáñamo, de sombreros, etc. La pesca contribuye también a la riqueza de la ciudad.
Aunque los historiadores atribuyen mucha antigüedad a Vélez-Málaga, no hallamos datos indudables de su existencia hasta la rendición de la plaza a los Reyes Católicos, en 27 de Abril de 1487.
En los terremotos de Diciembre de 1884 y Enero de 1885 sufrió grandemente esta ciudad, arruinándose más de 500 de sus edificios.
Estación de Ferrocarril.
De ella arranca el suburbano de Málaga.
Vista general.
Esta ciudad se halla situada en la falda de una colina a cinco kilómetros del mar.
La Ciudad y la Vega.
Frente a la hermosa población se extiende la fertilísima vega que baña el río de Vélez.
Vista parcial.
Sobre el caserío de la urbe se eleva la bellísima torre de la iglesia de San Juan.
Altar mayor de Santa María.
Retablo muy interesante, ejecutado en el siglo XVI.
Plaza del Mercado.
Se halla muy animada durante la celebración de los mercados y posee una de las fuentes públicas más copiosa de la ciudad.
Plaza de la Constitución.
Se destaca en esta plaza de piso irregular la antigua Casa Consistorial.
El Santo Sepulcro.
Se venera en la parroquia de San Juan Bautista.
La Virgen de los Remedios.
Magnífica capilla de estilo churrigueresco, notable ejemplar en su género.
Paseo Viejo.
Suele estar muy concurrida los días festivos, y su conservación y embellecimiento se cuidan con esmero.
Antigua Fuente.
Fue construida en 1758, en el estilo barroco que predominaba en aquella época.
Casas Consistoriales.
Salón de sesiones del Ayuntamiento, llamado de los Reyes Católicos.
Altar mayor de San Juan.
Son notables el templete corintio y el púlpito de mármol de esta interesante iglesia parroquial.

Benamocarra, (Málaga)
Benamocarra con 2238 habitantes según el censo oficial de 1910, se encuentra a la margen derecha del río de Vélez, a 32 kilómetros de la capital de provincia y a 5 de la cabeza del partido, cuya estación es la más próxima.
Cosecha principalmente aceite, vinos y frutas; cría ganado caballar, mular, asnal, vacuno, cabrío y de cerda. Celebra fiesta todos los años en el mes de Octubre o Noviembre, en honor del Cristo de la Salud, cuya imagen se venera en esta villa.
Plaza de la Iglesia.
Punto céntrico y muy característico de la población.
Iglesia de Santa Ana.
No carecen de interés los retablos y artesonado del siglo XVIII, de esta iglesia parroquial, levantada en  la época del Renacimiento
Vista general.
Se halla asentada en la falda de un monte, a la margen derecha del río de Vélez, que pasa a dos kilómetros de la villa.
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