sábado, 20 de mayo de 2017

Fotos antiguas de Ecija, Fuentes de Andalucía y La Luisiana, (Sevilla).

Écija (Sevilla)
Ciudad cabeza de partido y municipio de su nombre con 24542 habitantes, contando sus caserios agregados, y según el censo oficial de 1910. Se halla situada a la izquierda del Genil, cuyo río se ve cruzado a la salida de la población por un soberbio puente de sillería, aprovechándose dichas aguas para dar movimiento a los molinos harineros que se observan en las orillas de la expresada corriente. Tiene estación de ferrocarril de Córdoba a Marchena; celebraba sus ferias los días 8 de Mayo y 21 de Septiembre y  fiestas el 25 de Enero y 8 de Septiembre.
Numerosos molinos de aceite, fábricas de harina, algunas de jabón, almidón y espartería formaban sus principales industrias, siendo la agricultura el principal elemento de su riqueza.
La actual Écija parece corresponder a la antígua Astigi opinión de esclarecidos escritores. Fue convento jurídico bajo la dominación romana, y una plaza envidiada por los diferentes partidos musulmanes que dominaron en aquel país hasta que fue reconquistada en el año 1240.
Don Alfonso el Sabio le otorgó los fueros de Córdoba, declarando además que fuese desmenbrada de la Corona.
En tiempo de Don Pedro le fueron concedidos los privilegios por que se regia Sevilla, habiendo obtenido otras distinciones bajo el reinado de Don Enrique III.
Cuando el monarca de Portugal se dirigía contra Sevilla en 1475, Écija estuvo al lado de aquél, y en la misma ciudad se organizó un fuerte ejército para socorrer la plaza de Alhama en 1482.
En el orden eclesiástico alcanzó Écija un lugar preeminente en los primeros siglos del cristianismo, ya que en el siglo III encontramos establecida la silla episcopal que todavía existía en el siglo X, a pesar de la dominación musulmana. Parece que dicha sede no desapareció, hasta mucho tiempo después, suponiéndose que perdió Écija  el carácter episcopal con la irrupción de los almohades en el silo XII.
 Al ser reconquistada Sevilla por Don Fernando III el Santo, se adjudicó a la Diócesis de Sevilla la antigua circunscripción Astigiana. La ciudad tiene por armas un sol con la profética leyenda: "Una sola será llamada Ciudad del Sol".
Vista de la ciudad desde el puente.
Dibujo de N. Chapuy, 1830.
Vista de Écija desde el camino de Córdoba, presentando en primer término el antiguo Rollo que no existe y el puente sobre el Genil, del que han desaparecido también los arcos de entrada en sus extremos. De la ciudad pueden identificarse la torre de San Gil a la izquierda, la más bella de todas las ecijanas, junto al puente la de Santa Ana, y a la derecha, entre los árboles, Santa Cruz y quizás Santa Florentina.
Vista parcial de Écija.
Interesante aspecto de la ciudad, mostrando las elegantes torres de sus magníficos templos. 1912.
Una calle típica de Écija. 1914.
Casas Consistoriales.
Moderno edificio, cuya fachada ocupa uno de los lados de la Plaza Mayor o de la Constitución. 1912.
Plaza Mayor.
Forman un espacioso cuadrilongo; en uno de los lados se distingue la fachada de las Casas Consistoriales. 1912.
Plaza Mayor. 1930.
Plaza Mayor. 1930.
Paseo de San Pablo.
Extensa alameda y excelente sitio de recreo de la localidad, debido a su buena urbanización y agradable aspecto. 1911.
Puente del Genil
Sólida construcción sobre el caudaloso río, que desde esta ciudad va a desembocar en el Guadalquivir, cerca de Palma del Río. 1911.
Molinos en el Genil
Las aguas del expresado río, convenientemente encauzadas, mueven varios molinos harineros en las inmediaciones del puente. 1911.
Torre de San Juan.
Se distingue esta ciudad por el número de campanarios que se destacan de los demás edificios, descollando entre ellos el que representa el adjunto grabado. 1912.
Triunfo de San Pablo.
Columna triunfal de estilo barroco, erigida en honor del Santo Patrono de la ciudad, cerca del paseo del mismo nombre y a la entrada del puente. 1912.
La Virgen del Valle
Triunfo de estilo barroco, erigido por la ciudad a su excelsa patrona, venerada en la parroquia de Santa Cruz, como prueba de la devoción que le profesa. 1912.
Palacios de Écija.
Habiendo sido Écija, durante más de dos siglos "Ciudad Fronteriza" del reino de Granada y centro directriz de la actividad bélica de Andalucía contra los musulmanes, estas circunstancias acrecieron extraordinariamente la importancia -grande en todas las épocas- de la ciudad, que vio exaltada su fama con las proezas heroicas de sus hijos esclarecidos. Y esto unido a que esa misma preponderancia atrajo a ella a muchos caballeros de diversos lugares, para ayudar en la gloriosa epopeya de la Reconquista, nobles que en gran número afincaron en la ciudad y mezclaron su sangre con la sangre nobilísima de los hijos de Astigi, hizo de ella la "cuna de la nobleza andaluza". Basta recorrer sus calles sembradas de magníficos palacios y casas solariegas, cuyas severas y artísticas portadas constituyen el más delicado exorno de la ínclita Ciudad del Sol. Muchas de estas señoriales mansiones, orgullo legítimo de la ciudad de las torres, han sido celosamente conservadas por sus dueños; de otras solo quedan las magníficas portadas, y de las restantes, apenas si vocean su pasado esplendor los emblemas heráldicos de sus ilustres moradores.
Además de los Palacios que veremos a continuación, están también los siguientes: el de los Lasso de Vega, portada plateresca; el de los Condes de Palma, posteriormente Convento de los Carmelitas; el de los Marqueses de Alcántara y muchos más de severa arquitectura y notables artesonados.
Magnífica portada del Palacio de Valle-Hermoso. 1919.
Antigua Casa del Conde de Cardenas
Singular carácter ofrece esta mansión señorial, avalorando su fachada  interesantes detalles del Renacimiento. 1910.
Interesante portada de la casa del Marqués de Santaella. 1921.
Casa Palacio del Marqués de Peñaflor.
Suntuoso palacio con adornos de estilo barroco, con hermosa portada de estilo churrigueresco, y original balcón que recorre la gran fachada. 1911.
Un detalle de la escalera de la casa del Marqués de Peñaflor. 1917.
Hermosa puerta donde esta establecida la Remonta en Écija. 1916.
Tercer Establecimiento de Remonta
La misma fachada cuya disposición recuerda la del palacio de San Telmo de Sevilla. 1911.
Antiguo Palacio del Conde de Valverde, convertido en Cuartel del Depósito de Recría y Doma. 1928.

Fuentes de Andalucía (Sevilla)
Villa dista 27 kilómetros de Écija con 6954 habitantes según el censo oficial de 1910. Entre sus vías públicas descuellan la plaza de la Constitución con el edificio de las Casas Consistoriales, la calle de Cánovas del Castillo y la de Santa María la Blanca. Existió un convento de Mercedarios descalzos, contando en la actualidad con las comunidades religiosas Hermanas de la Cruz y Mercedarias.
Desde el año 1840 al 1846 fue cabeza de partido de su nombre, en el cual entraban, además de la villa que nos ocupa, La Campana y La Luisiana, con sus aldeas Campillo y Cañada Rosal, habiendo pasado después de la supresión, La Campana, al partido de Carmona. Tiene estación de ferrocarril y giro postal.
Casa de Fernández de Peñaranda. 1912.
Se encuentra situada en la calle de Santa María la Blanca, constituyendo una notable muestra del arte barroco del siglo XVIII.
Plaza de la Constitución. 1911.
Se percíbe al fondo el sencillo edificio destinado a Casas Consistoriales.


La Luisiana  (Sevilla)
La villa de La Luisiana más las aldeas El Campillo y Cañada-Rosal suman 3046 habitantes en el año 1910, quedó adscrita al partido de Écija, de cuya ciudad dista 15 kilómetros, cruzando por dicho municipio el ferrocarril de Córdoba-Marchena y la carretera general al dirigirse de Écija a Carmona. Constituye una de las Nuevas Poblaciones de Andalucía creada en 1768.
Plaza del Cura Martín Adamúz
En uno de sus lados se levanta la sencilla iglesia parroquial, dedicada a la Purísima Concepción.

miércoles, 10 de mayo de 2017

La carabela "Santa María", de la Exposición Iberoamericana de Sevilla.



La carabela "Santa María", en la Exposición Iberoamericana, de 1929
La "Santa María" de la Exposición.
Cuenta Alvar Núñez Cabeza de Vaca en sus Naufragios, que muchas veces él y sus soldados, metidos en el quebradizo bajel o la vieja galera, se lanzaron a la mar -con algunas libras de bizcochos y de tocino-, expuestos a dar en los escollos y bajíos, o a hundirse en el seno de una ola, "pues ninguno de los que íbamos en el galeón -dice- teníamos noticias del arte de marear".
Reproducción exacta de la carabela "Santa María" para la Exposición-Iberoamericana, de 1929.
Por sugerencia de D. Torcuato Luca de Tena en 1926, al Rey D. Alfonso XIII, para que se construyese una réplica de la carabela "Santa María", con motivos de la Exposición Iberoamericana de 1929, en Sevilla, y como complemento del "Pabellón de la Marina"; el Rey, entusiasmado con la idea, lo puso en conocimiento del ministro de la Marina D. Honorio Cornejo Carvajal, dándole instrucciones para que se llevase a cabo tal proyecto, quien a su vez encargó la dirección del mismo al joven y animoso capitán de corbeta, D. Julio Guillén. Una vez comenzó el proyecto tuvo muchas dificultades antes la falta de datos, de ese tipo de navíos; basándose en manuscritos y tablas de la época, consiguió reproducir lo más fielmente posible a la "Santa María".
Detalle de lapopa, con la bandera nacional de la época.
Por Decreto Ley del general Primo de Rivera se comienza a construir el proyecto del capitán Guillen, con fecha de 22 de Junio de 1927.
La nave se construyo en los astilleros gaditanos de Echevarrieta, y se botó en Enero de 1929, navegando cuatro meses después, hacia el puerto de Sevilla donde le esperaban SS. MM. los Reyes.
SS. MM. los Reyes, con las Infantas D.ª Beatriz y D.ª Cristina, conversando con el capitán, D. Julio Guillén.
Siendo Ministro de la Marina el contralmirante D. Mateo García de los Reyes, el 5 de Diciembre de 1929, la "Santa María" se le entrega a la Marina, figurando desde entonces en la Lista de Buques de la Armada.
La "Santa María" en el momento de llegar a Sevilla para el acto inaugural de la Exposición Iberoamericana, escoltada por los destructores españoles "Lazaga" y "Alsedo".
El capitán de corbeta don Julio Guillén, de palabra encendida en la que campea el giro popular, franco y certero, tienía un sueño que desde que el ministro le encargó la reconstrucción de la carabela "Santa María", se le había convertido en pesadilla la idea de una expedición, -una vez clausurada la Exposición Iberoamericana-, y recorrer la ruta de Colón, en la carabela "Santa María", haciendo escala en Santo Domingo, Cuba, La Florida, hasta meterse en Nueva York. Por el canal Erik se internarían en los lagos del Canadá y norte de Norteamérica, llegando al lago Míchigan, en donde está Chicago, que celebraría una exposición en 1933
El capitán de corbeta Julio Guillén, que tenía previsto mandar a la "Santa María" en viaje hacía América.
La empresa sería puramente civil. Claro es que la repercusión sentimental y patriótica de este viaje, sus deseos y afanes, no estaban empañados por ningún bajo interés, el aire romántico de esta tarea le daba un aspecto nacional. Este viaje -decía el Sr Guillén- estaba relacionado con el espíritu deportivo de nuestro tiempo, con esta furia de records... sin embargo nuestro gesto romántico es un brindis a América. Llevaremos en nuestra Santa María una piedra de la Rábida.
La nave no llevará aparato ni máquina moderna, eso sería mistificar el viaje. Lo haremos como lo hicieron nuestros antepasados; con los mismos artilugios y utensilios de tosca traza que ellos emplearon, y la única cama que hay, no pienso usarla.
-Somos unos treinta hombres, todos voluntarios y tres o cuatro oficiales. 
-Invertiremos dos meses en llegar a América, pero el viaje total durará dos años. Llevamos víveres para cuatro meses, y agua para seis. Los víveres serán distribuidos de manera racional, ya que van en cajas numeradas para su distribución. Gastado el contenido de una caja, la leña nos sirve para el fuego. El régimen a bordo será democrático, todos comeremos los mismos ranchos y pasaremos los mismos apuros.
La cámara de Colón a bordo de la "Santa María". Despejada de todo lo superfluo, así que el barco se haga a la mar, esta cámara será utilizada, por el capitán Guillén  y los oficiales que habían de acompañarle.
Querían estos españoles repetir la gloriosa hazaña de sus antepasados, afrontando los azares del riego en la gloriosa ruta; revivir la vieja estampa, desteñida y rota, de la nave que fue un día cobijo de gente brava y aventurera, cofre donde la raza guardaba su coraje y sus esperanzas, falansterio abigarrado de soldados impetuosos y fanfarrones con alma de aventurero y de santo.....Pero tanto trabajo e ilusiones, se truncaron y pasaron al triste limbo del olvido, coincidiendo con la entrada de la República, que impidió se llevara a cabo la expedición.
Cubierta principal de popa, que servirá de austero dormitorio a la dotación, en la carabela.
El ministro de la Marina, señor Casares Quiroga, que dió toda clase de facilidades, para que el viaje de la Santa María se llevara a efecto, aún cuando este viaje, de carácter puramente deportivo, no tuvo intervención oficial de la Marina.
En 1942 la "Santa María" fue remolcada desde el río  Odiel hasta Valencia, donde estuvo atracada hasta 1945, año en que se remolcó hasta Cartagena para su desguace, y al llegar a la altura de Villajollosa, naufragó.

martes, 9 de mayo de 2017

Exposición Iberoamericana de Sevilla. 1929.



Exposición Iberoamericana de Sevilla,
de 1929.
La Exposición Iberoamericana, inaugurada en Sevilla el 9 de Mayo de 1929, fue un acontecimiento artístico jamás igualado; un compendio de la Historia de España, Portugal y las Américas; y una demostración de la riqueza agrícola, industrial y comercial de las 22 naciones que en ella participaron.
Este triple carácter la distinguió marcadamente de cuantos acontecimientos similares se habían celebrado en el mundo.
Hoy que se cumplen 88 años de su inauguración, voy a hacer coincidir este aniversario, con el comienzo en este blog, de una serie de entradas sobre la "Exposición Iberoamericana", empezando, por la carabela "Santa María", el único pabellón flotante, y uno de los más visitados en esta magna Exposición.  Como este tema va a dar para muchas entradas, como pabellones permanentes y efímeros, eventos relacionados con la misma, inauguración y clausura, empresas comerciales, etc. etc.; y con el fin de no cansarles, iré  publicando toda esta información, de forma intermitente .
Llevo algo más de un año trabajando sobre esta Exposición, buscando aquí y allá imágenes e historias que poder regalarte; le he dedicado muchas horas, e ilusión a este tema, y lo único que les puedo garantizar es que voy a hacerlo con mi mejor voluntad, pretendiendo exponer a través de mis entradas temas poco conocidos por las nuevas generaciones, pero siempre, bien documentados.


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